BENEFICIOS DEL APROVECHAMIENTO DE LAS AGUAS SUBTERRÁNEAS

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  • 11 junio, 2019

Los beneficios derivados del uso de las aguas subterráneas son de tipo económico, social, hidrológico y ecológico.


 

 

 

Económico-social

Inequívocamente las aguas subterráneas continentales presentan unos volúmenes de almacenamiento mucho mayor (98%) que el de las aguas superficial (2%) y también durante periodos de tiempo más amplios. Esto da lugar a que puedan ser aprovechados económicamente de manera racional para evitar casos de sequía. Sobre todo frente a la pequeña temporalidad que suponen los climas secos del mediterráneo. Pero sin duda la mayor influencia de las aguas subterráneas son las asociadas a los flujos de los ríos y también las ramblas, que a pesar de no transportar agua superficialmente durante gran número de años, sí que presentan un flujo de agua subterránea. La relación entre el río y su acuífero acompañante depende de la porosidad del medio y de la posición relativa de los niveles de ambos medios. El empuje del agua del río y del acuífero acompañante frenan en las costas el avance del agua marina

Abastecimientos

Las aguas subterráneas son fuente de agua potable para la mitad de la población mundial. El fácil acceso a dicho recurso ha facilitado la disponibilidad de agua potable a amplios sectores de la población mundial. Esto ha sido particularmente importante en países en vías de desarrollo. En algunas zonas, la dependencia de las aguas subterráneas como fuente de agua potable es mucho mayor, particularmente en áreas rurales y de población dispersa sin acceso a redes urbanas de distribución. Así, por ejemplo, en determinados estados de Estados Unidos más del 80% de la población se abastece de pozos. En la India rural, el 80% de la población cubre sus necesidades domésticas con aguas subterráneas. En España, el 22% de los municipios de más de 20 000 habitantes se abastecen de aguas subterráneas, mientras que al menos el 70 % de los municipios menores utilizan las aguas subterráneas como fuente de agua potable (MIMAM, 2000).

Usos industriales

El agua subterránea es también importante para muchas industrias. Supone una fuente de agua fiable y continuada, evita los riesgos de corte de suministro en tiempos de sequía y es más económica

Regadío

En muchos países áridos y semiáridos, como España, el principal uso del agua subterránea es el regadío. A escala mundial, el 70% de las extracciones se destinan al regadío. Al igual que en el caso de los usos industriales, las aguas subterráneas constituyen un factor de producción generador de riqueza y empleo. Existen todavía pocos estudios específicos que analicen el papel económico que las aguas subterráneas desempeñan en el regadío. Los análisis disponibles apuntan a una mayor productividad de los regadíos con aguas subterráneas respecto a aquellos que utilizan aguas superficiales. Un estudio realizado por la Consejería de Agricultura y Pesca de la Junta de Andalucía en 1999 ponía de manifiesto que, en Andalucía, los regadíos con aguas subterráneas son 3.4 veces más productivos y generan casi el doble de empleo, por unidad de superficie regada, que los regadíos con aguas superficiales. En el caso de las aguas superficiales, estas dotaciones son sensiblemente inferiores a las realmente tomadas en los embalses, debido a las pérdidas que se producen a lo largo de los canales de distribución. La mayor productividad de las aguas subterráneas no debe atribuirse a una superioridad intrínseca de las mismas. Las causas se deben buscar en el mayor control y garantía de suministro que proporcionan, especialmente en tiempo de sequía, y en el mayor dinamismo que ha caracterizado al agricultor que ha buscado fuentes propias de agua, y que ha soportado los costes totales de su captación, bombeo y distribución

Beneficios hidrológicos

Otro de los beneficios potenciales de la explotación de las aguas subterráneas es el incremento de la recarga neta de aquellos acuíferos que en condiciones naturales tienen el nivel freático próximo a la superficie del terreno. El descenso del nivel piezométrico puede producir afecciones de distinto grado en áreas de importancia medioambiental. Los efectos negativos que pueden producirse son de varios tipos: reducción de caudal o secado de manantiales, disminución de la humedad del suelo a un nivel en el que la vegetación freatofítica no puede sobrevivir, desaparición parcial o total de humedales conectados hidráulicamente al acuifero en situación natural e, incluso, cambios microclimáticos debidos a una reducción de la evapotranspiración. La importancia de estas afecciones requiere un estudio particular en cada caso, que valore todos los efectos considerados, las posibilidades de reversibilidad de la situación y las consecuencias de las posibles opciones, a menudo dificultadas por la existencia de intereses contrapuestos. La evaluación de los posibles impactos y beneficios enunciados es fundamental a la hora de planificar el desarrollo sostenible de las aguas subterráneas, ya que la hidrogeología no sólo permite prever y cuantificar gran parte de estas afecciones, sino que en la mayoría de los casos permite mitigarlas de forma muy importante mediante un correcto planeamiento de las captaciones y de las extracciones. Los factores que pueden producir un deterioro en la calidad del agua subterránea, no están relacionados en su mayor parte con la extracción del recurso, sino que se deben a otras causas como la aplicación de productos químicos en la agricultura, o las filtraciones de residuos de actividades urbanas, industriales y mineras. En los casos en que el deterioro es ocasionado por la explotación de las aguas subterráneas, el problema suele deberse a una inadecuada ubicación de las captaciones, y no necesariamente a la cantidad de agua subterránea extraída (Custodio 1992 y 1993; Llamas, 1992 c). Esto suele suceder en zonas costeras de regiones áridas o semiáridas, en las que el cambio de gradiente hidráulico debido a los bombeos puede originar la intrusión de agua salina. Las soluciones técnicas para combatir esta intrusión han sido ensayadas con éxito y desde hace varias décadas en diversas regiones del mundo entre las que destacan California e Israel (Custodio y Bruggeman, 1987).

Beneficios ecologicos

Función ecológica de las aguas subterráneas:

Los sistemas de almacenamiento de agua en la naturaleza; lagos, lagunas, márgenes de ríos y acuíferos, son sistemas que regulan las oscilaciones del ciclo del agua, haciendo que los ríos crecidos ocupe la llanura de inundación, actuando como trampa de sedimentos y favoreciendo la incorporación del agua al acuífero. De esta manera queda saturado y puede estar suministrando en surgencias agua durante un periodo de tiempo de semanas a decenas de años. Las zonas húmedas superficiales también actúan como fijadoras de grandes cantidades de materia orgánica, contribuyendo a la disminución del carbono atmosférico y por tanto a la disminución del efecto invernadero. Pero además, el agua subterránea que acompaña a los ríos es de vital importancia para mantener la biodiversidad de riberas y sotos, que a su vez son estabilizadores de las márgenes de los mismos evitando la erosión en las crecidas y depurando el agua, la vegetación de ribera es una eficaz captadora de nitrógeno de escorrentía y de nitrógeno en el agua. Otro efecto de la vegetación de ribera es la regulación de la temperatura del agua del río, al disminución de la insolación sobre el agua evitando además, la explosión de algas. La vegetación de ribera también actúa como una trampa de sedimento. Las aguas de los ríos cumplen un importante papel al llegar al mar, transportar sus sedimentos y alimentar a otros sistemas naturales de gran importancia ecológica como lo son los estuarios y deltas, hábitats de gran singularidad y biodiversidad y que mantienen un proceso ecológico de vital importancia, también para los hombres. En cualquier caso la biodiversidad genética con su elevado número de especies y de ambientes es una de los principales valores ecológicos que poseen las aguas subterráneas y sus diferentes manifestaciones. Las zonas húmedas superficiales en España no supone más que un 1% de la superficie de la misma. Por otro lado, como Myers y Kent (1998) exponen, las subvenciones a las grandes obras hidráulicas no sólo son perjudiciales para la economía sino también para el medio ambiente.

Por último cabe destacar los potenciales beneficios ecológicos que pueden resultar de la utilización conjunta de las aguas superficiales y subterráneas. Una buena gestión conjunta puede eliminar la necesidad de construir nuevas infraestructuras hidráulicas, conservando de este modo la integridad hidrológica y ecológica de ríos y arroyos.

 

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